Historia
81 años de historia
Palabras del Presidente de la AAARBA: Dr. Claudio Tartaglia Pulcini
Queridos colegas:
Sabemos que, como anestesiólogos, compartimos algo más que una profesión: somos una comunidad que se sostiene en valores sólidos, forjados hace 81 años por quienes soñaron con una especialidad fuerte y unida.
Hoy, mirando hacia atrás, recuerdo a aquellos doce colegas que en un momento histórico decidieron organizarse y fundar nuestra asociación, trazando un camino basado en la unión, la solidaridad y la ética. Ellos pensaron en su presente, y quizás no imaginaron que su sueño se transformaría en la realidad que hoy habitamos, con un legado que nos guía y nos desafía a seguir construyendo.
Queremos que la celebración del aniversario de nuestra Asociación sea mucho más que una fecha conmemorativa: que sea un momento para reconocer de dónde venimos, valorar lo que somos y proyectar el camino que queremos recorrer.
Como presidente, tengo el privilegio de liderar esta nueva etapa con una Comisión Directiva que combina experiencia con la frescura y el dinamismo de los jóvenes. Mi compromiso es claro: trabajar junto a ustedes para preservar y enriquecer esta casa que tanto nos enorgullece.
Que el próximo año nos encuentre más unidos que nunca, reafirmando nuestra esencia como comunidad y consolidando nuestra misión de ofrecer una anestesiología de excelencia.
Con afecto y renovado compromiso,
Dr. Claudio Tartaglia Pulcini
Presidente de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires
Así comenzó todo
Sucesos previos a la Fundación
Desde la llegada del éter a Buenos Aires en 1847 y del cloroformo al año siguiente, la anestesia era realizada por cirujanos, practicantes de medicina, enfermeros y monjas de congregaciones religiosas. Con el inicio del siglo XX, emergió la anestesia subdural, raquídea o raquianestesia (como se escribía en las publicaciones de la época) para solucionar parcialmente algunos de los problemas que ocasionaban los anestésicos inhalatorios. La anestesia raquídea tenía dificultades técnicas por lo que su administración quedó exclusivamente en manos de los cirujanos. En respuesta, el director del Instituto de Clínica Quirúrgica del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, el profesor doctor José Arce, fundó en 1921 la primera "Escuela de Anestesistas" del país y de Latinoamérica. Ese año, 30 colegas se inscribieron al curso "Anestesia al alcance del médico práctico".
Entre otros temas, se enseñó la técnica de la anestesia raquídea con el uso de procaína, que Arce practicaba exitosamente desde hacía varios años, y el uso del éter con el aparato de Ombredanne, que había sido traído de París por Arce y el doctor Enrique Finochietto en 1911. Los médicos que aprobaron el curso recibieron un diploma de la Facultad de Medicina de la UBA. Estos jóvenes médicos pronto comenzaron a destacarse. En 1932, el doctor Germán R. Wernicke, médico en el Hospital Rivadavia, realizó las primeras anestesias en el país con un barbitúrico intravenoso: el hexobarbital (Evipán®). Dos años más tarde, el doctor José César Delorme creó un aparato para anestesia general capaz de vaporizar cloruro de etilo, éter y cloroformo, convirtiéndose en el primer aparato construido en la Argentina. Este sencillo dispositivo resolvió el problema económico, ya que los aparatos importados, principalmente de Estados Unidos, eran muy costosos.
El médico anestesiólogo
A raíz del éxito del curso dictado en 1921, y del interés de los médicos en aprender anestesiología, Arce decidió ofrecer un curso de especialización impartido por un médico formado en alguno de los prestigiosos servicios de anestesiología de Estados Unidos. Para ello, autorizó al doctor Oscar Ivanissevich, médico de su servicio, a visitar la Mayo Clinic en Rochester. Allí, Ivanissevich contactó al profesor doctor John Silas Lundy, quien le sugirió, por razones idiomáticas, contactar al mexicano Federico Vollbrechthausen, formado en la prestigiosa clínica, quien aceptó venir a Buenos Aires.
El curso, dictado en 1936 en el Instituto de Clínica Quirúrgica del Hospital de Clínicas, resultó un éxito. Se inscribieron más de treinta médicos, entre ellos los doctores José C. Delorme, Juan A. Nesi, Roberto Goyenechea, Juan Ormaechea, Juan M. Márquez Miranda y Germán R. Wernicke. Entre los extranjeros se encontraban los doctores E. Frías Meneses de Santiago de Chile y C. Galarza Herrera de Montevideo. Vollbrechthausen enseñó la intubación traqueal y el uso de los circuitos abierto, semiabierto y cerrado con un aparato de Foregger importado de EE.UU. Utilizó ciclopropano, etileno, óxido nitroso y mezclas de estos con éter.
De esta manera, surgió en nuestro país el médico anestesiólogo, dejando la administración de anestesia en manos de colegas especializados. El entusiasmo generado por el curso llevó a que, posteriormente, diez médicos se reunieran para fundar la Sociedad de Anestesistas. Entre los participantes destacados se encontraban los doctores José C. Delorme, Juan A. Nesi, Roberto O. Elder, Juan M. Márquez Miranda y Germán R. Wernicke. Lamentablemente, la Sociedad no prosperó, ya que solo se realizó una reunión (Libro de Actas, Buenos Aires, 1936, p. 1, Secretaría de Presidencia de la AAARBA).
Los Servicios de Anestesiología
Como consecuencia del curso de 1936, comenzaron a crearse formalmente servicios de anestesiología en hospitales públicos y privados. Ese mismo año, el doctor Leslie Cooper fue nombrado jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital Británico. Al año siguiente, gracias al profesor José Arce, se estableció el primer servicio de anestesiología en un hospital público, cuando fue nombrado el doctor Juan M. Márquez Miranda como jefe del Servicio de Anestesiología del Instituto de Clínica Quirúrgica del Hospital de Clínicas.
Surgió también la necesidad de crear literatura específica para formar y enseñar a los nuevos especialistas. Anestesia General, su práctica fue el primer libro argentino dedicado exclusivamente a la anestesiología. Escrito por Germán R. Wernicke, el libro fue editado en Buenos Aires por Aniceto López en 1937. El prólogo estuvo a cargo del profesor Alberto Peralta Ramos, quien fuera Presidente de la Academia Nacional de Medicina. En uno de sus capítulos se describe el aparato creado por Delorme en 1934.
La Revista Argentina de Anestesia y Analgesia
El método de la “gota pendiente” de Gutiérrez
En 1939 surgió la primera revista en español de la especialidad: la Revista Argentina de Anestesia y Analgesia. Fue fundada por el profesor Alberto Gutiérrez, cirujano del Hospital Español de Buenos Aires, quien escribió en el editorial: "Es de justicia reconocer que en nuestro ambiente el problema de la anestesia ha preocupado a muchos colegas".
Gutiérrez fue un pionero mundial en el uso y la divulgación de la anestesia peridural. En 1933 publicó un extenso trabajo basado en casos realizados en el Hospital Español, donde se desempeñaba como jefe del Servicio de Cirugía. En este estudio presentó una nueva técnica para abordar el espacio peridural, conocida posteriormente como la aspiración "de la gota pendiente de Gutiérrez", un método que se difundiría a nivel mundial.
Realizaciones y creaciones
En 1938, en el Hospital Británico, los doctores Leslie Cooper y Alberto Daniel realizaron las primeras experiencias en el país con un nuevo barbitúrico de acción ultracorta: el tiopental sódico (Pentothal®). Este trabajo fue publicado al año siguiente en La Semana Médica. Después, en 1939, los doctores Juan M. Márquez Miranda y Roberto A. Goyenechea del Hospital de Clínicas crearon un aparato de anestesia portátil que denominaron ADELIC (Aparato del Instituto de Cirugía). Este dispositivo funcionaba con el sistema "To and Fro" y permitía administrar éter y ciclopropano.
Años más tarde, en 1950 el doctor Osmán G. Yanzón creó un aparato llamado “Resucitador de Yanzón”, destinado a los recién nacidos con problemas respiratorios, que fue un invento revolucionario con gran aceptación en todo el país. Los sistemas de infusión que utilizan modelos farmacocinéticos constituyen uno de los grandes desarrollos de la anestesiología moderna. Su administración controlada permite suministrar un fármaco calculando su evolución farmacocinética y adaptando las concentraciones plasmáticas a las necesidades del estímulo quirúrgico. En este contexto, podemos citar que en 1991, el doctor Daniel Marcelo Campos realizó la primera anestesia endovenosa total en la Argentina, en el Instituto Cardiovascular del Hospital Español de la Ciudad de Buenos Aires, mediante un software diseñado específicamente para infundir drogas según modelos farmacocinéticos previamente determinados.
Fundación de la Asociación
El primer intento de fundar una sociedad se registró en 1936, la cual no tuvo continuidad pero el interés en obtener un mejor reconocimiento de la actividad anestesiológica persistió, por eso, el 4 de enero de 1945 se creó la Sociedad Argentina de Anestesiología en la Asociación Médica Argentina, ubicada en avenida Santa Fe 1171. Firmaron el Acta Fundacional diez médicos: Juan Armando Nesi, Francisco Javier Nesi, Osmán Yanzón, Juan Ormaechea, Roberto Owen Elder, Italo Nunziata, José César Delorme, Pedro Luis Franco, Leslie Cooper y Federico J. Wright.
Durante la asamblea fue elegido presidente por unanimidad el doctor José César Delorme, quien se convertiría en una de las figuras más importantes de la especialidad en el país y en América Latina, así como de la medicina en general. Asimismo, su participación fue primordial para la creación de los Congresos Latinoamericanos de Anestesiología y la fundación de la Confederación Latinoamericana de Anestesiología. Además, en 1958 fue reconocido como miembro de número de la Academia Nacional de Medicina (Sitial Nº 20).
Posteriormente, durante la primera y segunda asamblea general, realizadas el 12 de junio de 1945 y el 29 de noviembre de 1946, respectivamente, Delorme explicó “que por una omisión involuntaria” no figuraban como socios fundadores los doctores Oscar Pinto Lucero y Roberto Goyenechea en las actas. Se resolvió por unanimidad reconocerlos como tales. Por lo tanto, los fundadores fueron doce (Libro de Actas, actas 1, 4 y 21, Secretaría de Presidencia de la AAARBA).
La institución reconoció permanentemente la figura relevante del doctor José Cesar Delorme y, por ello, un aula lleva su nombre: “Académico Dr. José C. Delorme”. En 2012 se descubrió una placa para recordar el 25º aniversario de su fallecimiento.
El 29 de noviembre de 1946, en la asamblea general, se decidió por unanimidad modificar el nombre de la Sociedad, adoptando la denominación de Asociación Argentina de Anestesiología. Al año siguiente, el 13 de junio de 1947, obtuvo la Personería Jurídica por parte de la Inspección General de Justicia (Decreto Nº 16.660).
La Asociación comenzó a desarrollar proyectos que se convertirían en los pilares de su misión: la creación del curso para formar médicos especialistas en anestesiología, la organización de congresos y jornadas, y el reconocimiento oficial de la anestesiología como especialidad médica, alcanzado en diciembre de 1946 gracias a una resolución de la Secretaría de Salud Pública firmada por el doctor Ramón Carrillo, entonces Secretario de Salud Pública.
En 1946, la Revista Argentina de Anestesia y Analgesia se convirtió en el órgano oficial de la Asociación para mantener a los colegas informados sobre nuevos fármacos, equipos y técnicas mediante un acuerdo con los familiares de su fundador, el profesor Alberto Gutiérrez, quien había fallecido el año anterior.

